Casi todo lo que he comprado de Apple sigue funcionando, y eso me ha ayudado a tomar una decisión importante

2022-08-27 03:49:04 By : Ms. Vivien Jiang

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“¿Hay alguno de tus dispositivos de Apple que haya muerto realmente?”, me preguntó mi cuñado hace unos días mientras comíamos en mi retiro vacacional. La respuesta obvia que pasó rápidamente por mi cabeza es que sí, pero parándome a pensar me di cuenta de que esa respuesta es apenas correcta. Eso dice muchas cosas buenas de Apple, pero también me da cierta lección acerca de cómo debería decidir renovar esos dispositivos.

Lo cierto es que casi todos los dispositivos de Apple que he comprado (el primero fue en 2005) siguen activos de un modo u otro. Y teniendo en cuenta que han pasado 17 años desde que empecé a abrazar Apple, eso es todo un hito. Hagamos un repaso.

El plan de esta tarde, resucitar el iMac 27” “Frankenstein” utilizando el iMac donante de @mlopca pic.twitter.com/HyoR9l6rSA

Es probable que si intento encender uno de los ordenadores que llevan apagados varios años me encuentre con que están muertos, pero aún así tengo que decir que la gran mayoría de gadgets Apple que he comprado están teniendo una segunda vida. Una jubilación al caso. La pregunta obvia que me hago es: ¿De verdad necesitaba cambiarlos con tanta urgencia si aguantan tantos años más? ¿Quizás he sido demasiado impulsivo?

Puede que sí, y hay señales que lo apoyan. Antes consideraba que un Mac estaba bien exprimido si me duraba tres años. O dos años si hablamos de los iPhone. El iPhone XS me duró tres años, y el iMac de 27 pulgadas me duró ocho. Mi Mac actual, el Mac mini M1, va a estar en mi mesa de trabajo tantos años como pueda. Mi iPhone 13 Pro Max debería poder estar unos cuatro años en mi bolsillo, y sería bonito que durase cinco. Ah, y en mi muñeca llevo un Apple Watch Series 4 que ya se acerca a los 4 años. Y no pienso renovarlo hasta que sea una necesidad y no un capricho.

Puede que esto esté pasando porque hemos llegado a un punto donde la evolución de los dispositivos no traen grandes cambios, pero el factor de ahorro y el medioambiental también están ahí. Cada vez veo más claro que hay que aprovechar nuestros dispositivos hasta que realmente haya que jubilarlos, ya sea por que mueran más allá de cualquier reparación posible o porque haya una necesidad profesional que me lleve al cambio. Ya no se tratará de que me apetezca un cambio: se tratará de necesidad.

La mala noticia se la llevan mis familiares, que ya no heredarán mis dispositivos de Apple con tanta frecuencia.

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